jueves, 25 de febrero de 2010




a no dormir, comienzan las horas









miércoles, 24 de febrero de 2010

lunes, 22 de febrero de 2010

domingo, 14 de febrero de 2010





" Porque tú no conoces nada más desigual que mi corazón.
amigo mío, necesitaré decírtelo a tí,
que has sufrido más de una vez viéndome pasar de la alegría
a la tristeza más alborotada,
y de una dulce melancolía a la pasión más violenta ?
Trato a este pobre corazón como a un un niño enfermo; le concedo cuanto me pide.

No se lo cuentes a nadie,
que no faltaría quién dijese que me lo censurase. "




Goethe (-Werther )






viernes, 12 de febrero de 2010









La grandeza del teatro es que sus muertos, al final, se levantan.










Cocteau



miércoles, 10 de febrero de 2010


Contemporáneo

Contemporáneo: hay poco tiempo aquí, entre nosotros;
ahora que atraviesas la época y la calle con un cierto
estupor acosado, recuerdas que no hay tiempo y caminas
de un sitio para otro sin saber qué sentido
otorgar a tus perplejos movimientos.

Pero tú andas el camino del sol, conoces que no hay tiempo
para olvidar tu neurosis y la ajena, ordenar los papeles,
escuchar una música hasta el fin, devolver el saludo
y tenderte en el sol sin mentir ni opinar.
Pero también recuerdas: te nacieron, te dieron sombra,
te enfermaron, te operaron y después a la calle,
a inventarse otra vez a sí mismo,
precaverse del crimen ultimando a los otros: la época
hizo de ti una historia puramente esquemática.

Entonces, amargado, ofendido, engañado sin tregua
fue una vergüenza el mundo y tu país y un poco a ciegas
“hay algo aquí —dijiste— que no entiendo, un error
de perspectiva en esto de integrar la especie,
una calamidad de entrada, un sistema que falla por la base:
esta vida, este momento universal que me ha tocado
a mí precisamente”. Y no pudiste definirlo. “No se puede
—dijiste— hablar claro; pero qué hago yo con este rostro,
si la desgracia tiene una especial coherencia,
si la tiene conmigo y siempre pago, si el cáncer
y el salario y la muerte me salvan de la lógica:
si es cosa seria elegir y difícil
exhibir documentos sin sentirse culpable
y no obstante ser nadie a pesar de mis ojos.”
De acuerdo, señor mío, de acuerdo, decían tus amigos
en noches de verano, todos de acuerdo estamos, pero tú
¿dónde ibas a meterte?
Eras juicioso, caías en la edad
en que no estar conforme y ser equivocado e insensato
eran insoportables lujos para ti que tampoco
de tu mente sacabas conclusiones ni justicia; de manera
que te quedó un perverso hueco de la noche,
minutos antes de dormir-morir, donde arrojar el perro
mental que padecías bajo el cráneo: el mundo, cavilabas,
que merecido está por nuestros huesos, qué medida
implacable tomó de nuestra piel para meternos dentro
de sus indiferentes construcciones y dejarnos después
la primera y la última palabra; porque hay algo, supongo,
desde abajo, empujando, como un puño que rige
los tristes movimientos de la gente; una razón primaria
que determina y envenena el resto: la mentira en la cara,
pero antes el dinero y la muerte, el poder y la culpa,
algo habrá que se defina por sí mismo
y no por sus podridas consecuencias; de modo que aquí estamos
en el vicioso círculo de un perro
que va siguiendo un ilusorio hueso
adherido al extremo de su cola. Hasta que el perro se durmió
en un inexplicable rincón de tu cabeza y hubo paz
y hubo tiempo y espacio para todo. Tú gozabas
el indulto del mundo, aniquilado
antes del alba-náusea, mientras caía la lluvia
sobre la tumba de papá y mamá
y sobre la de todos esos héroes de nuestro tiempo.


J.G.


Ya no de Idea Vilariño

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.



domingo, 7 de febrero de 2010

viernes, 5 de febrero de 2010













¿por que tenia que desaparecer para que pudieras verme?












sufro de: ceguera contemporánea y aburrimiento








lunes, 1 de febrero de 2010






Los santos budistas son santos incomparables
Continuo galanteo de amor lechoso, lloriqueando
Y murmurando con voces amorosas por amor,
Por perfecta compasión misericordiosa
Sin hacer un falso movimiento
de acción,

Conmiseraciones perfectamente complacientes
Por todas las cosas sensibles que sufren.
Dulces santos pasivos
Esperando por tu Santidad
Ansiando tu eventual unión
En su brillante confraternidad.

Divinos perfectos. Puedo nombrar algunos.
Los que tienen nombre. Fueron santos
De la Religión del Despertar
Y No-Existencia.
Saben que vida y muerte
El conocimiento de la vida, la mudez de la muerte,
Son gemelos duales mutuamente opuestos
Concebidos en cada aspecto de la Verdad
Que es el eje en el Centro
Y dice: "Ni vida
ni muerte — ni existencia
ni no-existencia — sino la central
falta y ausencia de ambas"


Jack Kerouak, "En el camino"


















estos días escribo sin palabras)